Experto desmitifica creencia que el mejor trabajador es aquel que más trabaja

Mié, 11/15/2017 - 10:30 -- daniel.maureira

Un 69% de los chilenos está de acuerdo con la afirmación: “para progresar laboralmente hay que sacrificar el tiempo con la familia”. Ese fue uno de los resultados de un sondeo aplicado por Adimark a cuatro mil ochocientas personas mayores de quince años.

El sociólogo y académico del Instituto de Estudios Avanzados (IDEA) de la Universidad de Santiago de Chile, Dr. Cristián Parker, rechaza que esto de cuenta de chilenos más “exitistas” y que valoren menos a sus familias.

“La vida familiar sigue siendo un valor central para los chilenos, incluso bajo los nuevos parámetros no tradicionales de hacer familia. El problema es que nuestro sistema laboral atenta contra la familia, la va destruyendo y horadando”, sostiene.

Para el Dr. Parker, el resultado es consecuencia de una creencia que se ha instalado en nuestra sociedad, donde el trabajador sería más valorado por sus jefaturas en la medida en que destina más horas a su empleo, independiente de que esto implique una mayor o menor productividad.

En este contexto, explica que los segmentos más desposeídos consideran que no tienen otra opción que trabajar más que el resto, para obtener los recursos básicos que le permitan solventar a su grupo familiar. 

“La gente cree que estando más horas en el trabajo va a progresar  más y, por lo tanto, tener más dinero para su grupo familiar, aunque eso signifique abandonarla”, sintetiza.

De acuerdo al estudio, en los segmentos medios y medios bajos es donde más se percibe esta incompatibilidad trabajo-familia. De hecho, un 72% de los C2 y un 71% de los C3 están de acuerdo en que hay que sacrificar tiempo familiar para progresar en el trabajo.

“El costo alternativo de trabajar menos para una persona muy mal remunerada, con el sueldo mínimo o poco más que eso, es ganar menos, lo que se convierte en miseria y hambre para las familias”, afirma. “La mayor parte de la fuerza laboral de los chilenos tiene sueldos menores a 300 mil pesos mensuales, por lo que están obligados a trabajar haciendo horas extras y realizando otras labores de manera independiente”, agrega.

A su juicio, todo este cuadro refleja una gran desigualdad, ya que solo quienes perciben mayores recursos podrían optar por dar más preponderancia a su convivencia familiar o a su carrera profesional, cosa que para el resto ni siquiera sería una alternativa.

“La inmensa mayoría no cree que esto sea bueno, pero está obligado a hacerlo, en función de que les vaya bien”, concluye.

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